Linux Mint 22.3 llega con esa filosofía tan suya de “no tocar lo que funciona, pero pulirlo hasta que brille”. No es una revolución ni pretende serlo. Es una actualización de madurez, de las que se agradecen cuando usas el sistema a diario y quieres que todo vaya un poco más fino sin aprender nada de nuevo.
Mint 22.3 sigue apoyándose en la base LTS de Ubuntu, lo que en la práctica significa estabilidad, actualizaciones de seguridad garantizadas y compatibilidad amplia con hardware moderno. Para el usuario esto se traduce en un sistema que puedes instalar hoy y olvidarte de él durante años, más allá de las actualizaciones rutinarias. Linux Mint sigue apostando fuerte por ser un “instala y usa”, algo que no todas las distribuciones pueden decir sin sonrojarse.